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Feb
Hace una década, las correrías de un desconocido Francisco Nicolás Gómez Iglesias saltaron a la prensa. De sopetón, al ser detenido, Fran (como se le conoce en su círculo más próximo) se convirtió en El Pequeño Nicolás, y su vida en material digno de una película. El joven, de apenas 20 años, había sabido moverse entre la juventud pija madrileña y entre las bases del PP de la capital para construir una fábula que le permitió acceder a círculos de influencia y de alto poder adquisitivo. Pero la ficción que había alimentado hasta límites inasumibles —que le llevó a presentarse…