Mar. Jul 16th, 2024

Andaban los Oscar en horas bajas. Tocaron techo de audiencia en 2014: con Ellen y el famoso selfi –sí, una década ya– fueron vistos por 43,7 millones de espectadores en Estados Unidos. Desde entonces han ido cuesta abajo y sin frenos hasta el mínimo de 10,4 millones de espectadores en 2021. En 2022 y 2023 la audiencia ha subido, pero ha seguido por debajo de los 20 millones. ¿Qué demonios ha pasado cuando en 10 años pierdes más de la mitad de tu audiencia? Y, sobre todo, ¿cómo intentar recuperarla? Haciendo lo que han hecho en la última ceremonia: una mezcla muy equilibrada de espectáculo, humor, emoción, nostalgia y reverencia al cine.

Influye, no hay que negarlo, tener entre las nominadas a la decimocuarta película más taquillera de todos los tiempos. Los Oscar no podían ser impermeables al entusiasmo de Barbenheimer. De ahí que el momento más espectacular de la noche fuese la actuación de Ryan Gosling cantando I’m Just Ken. Y el más divertido, la peleíta entre Emily Blunt y el propio Gosling defendiendo cada uno su película. El más emotivo, las lágrimas de Sandra Hüller durante el memorable discurso de Jonathan Glazer al recoger el Oscar a mejor película internacional por La zona de interés. El más tierno, el plano de Messi, el perro de Anatomía de una caída. El gran acierto: recuperar que salgan cinco antiguos ganadores en cada categoría de interpretación a presentar a los nominados, algo que ya se hizo en 2009. Y que tantos entregadores recuerden el cine que todos conocemos, desde los gemelos Schwarzenegger y DeVito, haciendo chistes sobre sus respectivos villanos en Batman, hasta John Mulaney resumiendo el argumento de Campo de sueños, pasando por Kate McKinnon y America Ferrera haciendo mención a Parque jurásico.

Los Oscar han hecho por encontrarse con su audiencia, algo que, lamentablemente no compartió la retransmisión de Movistar Plus+, demasiado empeñada en atraer a público ajeno al cine que raramente va a quedarse frente a la tele una madrugada de un lunes, al mismo tiempo que descuida a su público cautivo, los que año tras año vemos la ceremonia sabiendo que el conocimiento cinematográfico, de las galas de premios y de alfombras rojas, no solo no es incompatible con el entretenimiento, sino que es esencial en este café para cafeteros. Es normal que los Oscar en Estados Unidos intenten recuperar público. También lo sería que la retransmisión española se esforzara por contentar al suyo.

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