Vie. Jun 21st, 2024
Chiara y Lucas, tras conocer los resultados.Operación Triunfo

Aunque el título de esta crónica suene a novela de Colette ambientada, en lugar de en Montigny, en la huerta mediterránea, es el resumen de lo que ha sido esta semana atípica en Operación Triunfo. Atípica porque pocas veces una concursante nominada ha conciliado apoyos tan encendidos y variopintos. A Chiara, Kiki para su ruidosísimo fandom, la han apoyado entre otros muchos Irene Montero y Risto Mejide, Aldi y AliExpress, Lola Índigo y Mónica Carrillo. Unos utilizaron las redes sociales, otras como el dúo Marlena aprovecharon sus 30 segundos de autopromoción en el Benidorm Fest para apoyarla, incluso hubo una iniciativa financiada mediante crowdfunding que colocó un “Salvar a Chiara” en los neones de Times Square. Un ímpetu y un hermanamiento entre opuestos similar al que esta semana ha unido a los que salieron a vengar el honor de los tomates patrios, arrastrados por el lodo por la exministra francesa Ségolène Royal. De “imbatibles” los catalogó Pedro Sánchez, “espectaculares” añadió Cuca Gamarra, “los más sabrosos del mundo” sentenció José Andrés en una contraofensiva que recuerda a los mejores tiempos de La guerra verdulera, de La Trinca. Qué maravilloso habría sido elegirla como canción grupal y reivindicar a la vez la calidad de nuestras solanáceas y los orígenes de los creadores de Operación Triunfo, Josep María Mainat y Toni Cruz. Win win.

Desafortunadamente, en lugar de “Dónde vous allez con este camión, dónde vous allez grandisim cochon”, la muchachada entonó el We Are Young, de Fun y Janelle Monáe, un himno generacional que celebra la juventud y el carpe diem, pero no dice nada del raf ni del kumato.

Para permanecer en la Academia, Lucas recurrió al I Don’t Want To Miss a Thing, de Aerosmith, el tema principal de Armageddon. Pecando de excesiva literalidad, la puesta en escena consistió únicamente en el uruguayo cantando alrededor de una mujer supuestamente dormida y algo que se presumía romántico hizo frontera con lo siniestro y, más que a la La bella durmiente, remitió a la burundanga, lo que sumado al filtro a lo media de Dior de Sara Montiel con el que difuminaron al ya de por sí joven, bello y terso Lucas resultó más desconcertante que la secuencia entre Ben Affleck, Liv Tyler y las galletas en forma de animal.

Chiara se apuntó también a la actitud rockera y recurrió al You Oughta Know que Alanis Morissette dedicó a su exnovio Dave Coulier, el tío Joey de Padres forzosos. Hizo lo que pudo, hasta tiró de guitarra para sumar puntos, pero el himno de la canadiense es una canción de melena —la Alanis de los noventa era un 50% rabia y un 50% pelo— y a la menorquina, que al igual que Lucas también aprovechó su paso por el concurso para hacerse un cambio de imagen, le faltaron ambos ingredientes. Que los efectos visuales no te hacen ganar ni perder lo sabe hasta Almácor, pero tampoco la habrán ayudado los extraños extraterrestres que acompañaron su actuación. ¿Homenaje a Slender Man? ¿Al señor Burns trayéndonos amor?

La realidad de Naiara

Sí acompañó la puesta en escena de Naiara, que hizo suyo el Despechá de Rosalía entre coches de choque y sin el wardrobe malfunction que le jugó una mala pasada en el primer pase de micros. Aunque seguimos viendo a la maña en el escenario, ella ya no está en el concurso, está en la gira, en la suya propia, en el Naiara World Tour, la mayoría de los concursantes son un proyecto, Naiara ya es una realidad.

Menos energético fue el delicado Ya no te hago falta, del gallego Sen Senra, con el que Martín luchó por hacerse un puesto entre los tres finalistas directos. Actuar después de una fuerza de la naturaleza como Naiara nunca es sencillo, tampoco permanecer en la memoria si tras de ti aparece Paul, ahora Paul Thin —qué gran nombre para un actor de cine para adultos—, alguien capaz de mejorar cualquier tema, ayer lo hizo con el Paenmorar, de Paula Cendejas.

Y de un tema reciente a un clásico de los ochenta, Juanjo se enfrentó a un tour de force vocal con Take On Me de A-ha, una de esas canciones tan familiares que parecen sencillas hasta que las enfrentas en un karaoke y descubres que Morten Harket era mucho más que denim, pelazo y mirada Magnum.

Camino de convertirse en clásico lleva El mundo, de Pablo López, uno de los artistas más versionados en OT y el mejor ejemplo de lo poco que importan los agravios del jurado y tu posición final en el concurso. Ruslana volvió a demostrar su capacidad para adaptarse a todos los estilos y eso es más de lo que puede decir el resto de sus compañeros. En cuanto a actuaciones, la gala se acabó con el Se acabó, de María Jiménez, que Bea transformó en un beazo. Si solo se midiese la calidad de las voces sería la ganadora indiscutible, también si se valorase la paciencia ante los juicios aleatorios del jurado y el maltrato sistemático por parte del departamento de vestuario, pero en OT hay tanto o más de reality que de talent y esa parte nunca la ha favorecido. Su capacidad vocal es prodigiosa, sí, pero la actuación del exAuryn Dani Fernández demostró que incluso con una voz más desagradable que rascar una pizarra con las uñas se puede triunfar.

Efectos contrarios

El primer punto álgido de la noche llegó cuando se desveló el resultado de las votaciones para salvar a uno de los nominados, un duelo para el que se recibieron ocho millones de votos, “una burrada” en palabras de Chenoa. Lucas no tiene anuncios en el midtown neoyorquino pero tiene una camiseta de tirantes, y eso fue bastante para evidenciar la escasa fiabilidad de las redes sociales, lo que es un grito en X o en Meta es apenas un susurro en el mundo tridimensional y el uruguayo se impuso consiguiendo el 67% de los votos. “Una burrada” a estas alturas del concurso que deja en el aire una pregunta: ¿ha provocado el machacón apoyo a Chiara un efecto contrario al deseado?

Esta semana el jurado no tenía capacidad para nominar, sino para salvar a dos concursantes, valoraban no la actuación de la noche, sino su trayectoria, por eso no fue una sorpresa que tras no ser nominados ni una sola vez Naiara y Juanjo se convirtiesen en los dos primeros finalistas, tampoco que los profesores mandasen a la final a Paul —él y Naiara iban a perfeccionamiento— mientras los demás asistían a iniciación al canto. Ahora el público tendrá que elegir entre Lucas, Bea, Martín y Ruslana. La valoración de la ucrania fue la que más indignó al público asistente. Tras 11 galas en las que combinó actuaciones dignas tanto de una final de La Voz como de las pruebas de acceso al Circo del Sol, recibió la peor puntuación del jurado. Hubo gritos de tongo, pero la sangre no llegó al río porque Buika sabe manejar a las fieras. Cuánto se la echó de menos en el Benidorm Fest, cuánto se echó de menos en general la seriedad de OT frente al desbarajuste que fue por momentos el formato de TVE. Si Amazon Prime Video quiere consolidar su producto, solo tiene que mirar la tercera edición del Benidorm Fest y no repetir ninguno de sus errores.

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