Dom. Jul 21st, 2024

Decía el jueves Pepe Navarro tras la presentación de El desafío, el programa que cuenta con él como sorprendente fichaje para su cuarta temporada, que la forma con la que las cadenas generalistas deben competir con las nuevas ventanas digitales es con rostros carismáticos que construyan identidad de marca y con contenidos que atrapen. Para Antena 3, ese rostro, su embajador actual en lo que a entretenimiento se refiere, es Roberto Leal (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 44 años). Además de su infalible Pasapalabra, que cada noche deja en herencia millones de espectadores al informativo nocturno de Vicente Vallés, el presentador se encarga desde esta semana de seguir pilotando el concurso que propone a ocho famosos pruebas extremas. Esta vez se atreven con ello el propio Navarro junto a Mar Flores, Chenoa, Mónica Cruz, Marta Díaz, Adrián Lastra, Mario Vaquerizo y Pablo Castellano.

Tras cerrar una tercera temporada al alza, con un gran 18,6% de cuota media de pantalla en la noche de los viernes, el espacio regresa en su mismo horario consciente de cuáles son sus puntos fuertes. Por eso, recupera algunas de las pruebas, pero adaptándolas y haciéndolas todavía más grandes, para mantener lo que funciona y que el espectador sienta al mismo tiempo que está viendo algo nuevo, comenta a este periódico Leal en la sede de Antena 3. “Hemos comprobado que todo lo que sea vertical —pruebas en altura y a prueba de vértigo—, con fuego o con una tensión contrarreloj funciona”, dice el presentador, que intenta mostrar genuina empatía por los participantes para que lo vivido traspase la pantalla. “En este programa no reprimo emociones ni estoy pensando en que si abrazo a alguien voy a estropear un plano”, cuenta.

Los concursantes tendrán que hacer sorprendentes acrobacias, aguantar lo más posible en una prueba de apnea o cantar como una estrella de la música. Vuelven a puntuar su desempeño Santiago Segura, Juan del Val y Pilar Rubio. Es el signo de los tiempos en televisión. Y en especial en esta temporada, repleta de formatos de competición con famosos. El espectador podrá ver a Adrián Lastra los viernes en Antena 3 y los sábados por la noche en otra cadena, Telecinco, en el Bailando con las estrellas de Jesús Vázquez y Valeria Mazza. ¿Funcionaría El desafío con anónimos? “A mí me gustaría que se hiciera con niños, adaptándose a sus posibilidades. Pero los famosos generan cercanía inmediata, porque muchos espectadores los conocen y conocen algunos aspectos de su vida. Con independencia de cómo te caigan, te identificas con ellos cuando los ponemos en apuros. Y te dan la oportunidad de crear con ellos un arco argumental. Llegan con una imagen pública y, a menudo, terminan el programa mostrando otras caras de su personalidad”, explica el sevillano.

Ahora los presentadores (o cantantes, o actores) van saltando de rol en cada formato. Tan pronto son concursantes como jurado o maestros de ceremonias. Hasta Leal cambiará de registro en breve, cuando Atresmedia adapte un original formato alemán: Beat the Channel. En él, Iñaki López (Más vale tarde) y el presentador sevillano se enfrentan en distintas pruebas físicas y mentales. El curioso premio para el ganador consiste en obtener 15 minutos extra en el prime time de Antena 3. La premisa del programa, titulado López y Leal contra el canal, anuncia que el vencedor podrá hacer con ellos lo que le dé la gana. Quizá decida dar un monólogo, inventarse un concurso, entrevistar a un familiar o dar un miniconcierto. El que pierda deberá cumplir durante todo un día una función diferente a la de presentador, ya sea trabajar en la cafetería de Atresmedia o con el personal de mantenimiento.

Roberto Leal, en el plató de ‘Pasapalabra’.Atresmedia

Roberto Leal está de acuerdo con Pepe Navarro en que las televisiones generalistas pueden convivir con los nuevos patrones de consumo si buscan nuevas fórmulas. Este López y Leal contra el canal es un intento de adaptarse a las tendencias actuales y a la vez crear marca, involucrando a varios de los profesionales del grupo Atresmedia. Le permite además desquitarse de todas esas veces que le hubiera gustado hacer alguna de las pruebas de El desafío, confiesa. “La gente va a descubrir a un Iñaki López que es un animal del entretenimiento”, advierte el andaluz. “Antes, los presentadores eran mostrados casi como divinidades. Ahora, eres uno más. Si te caes, ríes o lloras, tienes una relación con el espectador más natural y más familiar. En estos tiempos, estamos obligados a ser valientes y, al menos, probar cosas nuevas. Yo venía de hacer actualidad informativa, pero desde que me dieron la oportunidad de hacer Operación Triunfo, doy una oportunidad a cualquier formato que me llegue, por muy loco que parezca”, dice.

Distintas ventanas

“Todas las grandes cadenas tienen una plataforma digital desde la que pueden testar nuevas ideas”, apunta. Él lo hizo en otoño en Atresplayer con su propia productora, Blondloyal, y su madre, Mercedes Guillén. En Casafantasmas viajaban los dos por toda España visitando los lugares donde se han ubicado las leyendas paranormales más llamativas. Estaban acompañados de Josep Guijarro, ufólogo y divulgador de misterios en una curiosa mezcla de géneros, entre la comedia y el miedo, que los responsables del programa bautizaron como misterimor. El periodista reconoce que el formato tenía su razón de ser en una pantalla como la de Atresplayer.

Al atractivo del directo que diferenciaba a los canales de siempre ya han llegado las plataformas, con el estreno de Operación Triunfo en Prime Video, en el que Leal ha cedido el testigo a Chenoa en las labores de presentación. “Cuando me preguntaron quién me gustaría que me sustituyera, dije su nombre, mucho antes de que se decidiera. Es una elección que todo el mundo ha entendido”, defiende Leal, precisamente porque la audiencia conoce y aprecia la intrahistoria que hay detrás de la que fuera concursante del programa. “Su primera gala, estaba viéndolo en mi casa, casi tan nervioso como ella”, recuerda. En el día que él debutó en Operación Triunfo en 2017, Rosa López le dijo en directo que tenía que quitarse “el palo del culo”, momento por el que le ha pedido muchas veces perdón, desvela el presentador. “No tiene por qué disculparse. Tenía razón. Ella me conocía fuera de la televisión y sabía que podía disfrutar más. Es también el consejo que me dio mi madre al verme ese primer día, que fuera más natural y no quedarme solo en hacerlo correcto desde el punto de vista técnico”.

Ese tono familiar, ese calor de hogar que transmiten los programas de siempre, como Pasapalabra o La ruleta de la suerte, es algo con lo que no pueden competir las nuevas pantallas, argumenta el presentador. “Es como comparar una cita en Tinder u otra aplicación que esté llegando con quedar con los amigos de toda la vida”, defiende.

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