Mar. May 21st, 2024

Masterhef ha añadido más tensión en las últimas horas a la complicada situación de RTVE. El ente ha retirado de su plataforma digital y de sus redes sociales el último programa de concurso tras las numerosas críticas, entre ellas la de ministra de Sanidad, Mónica García, sobre la forma en la que el presentador Jordi Cruz trató a Tamara, una concursante que abandonó la competición por no sentirse bien mentalmente. En su cuenta en la red social X, la corporación pública lamenta la emisión de “un contenido que no debió suceder” y anuncia que va a hacer más estrictos sus controles internos para que esta situación no se vuelva a repetir.

Pero la situación no acaba aquí. Fuentes cercanas al Comité de Administración de RTVE explican a este periódico en la mañana del sábado que, por el momento, “el capítulo se ha retirado de forma provisional, como ha ocurrido en otras ocasiones con otros contenidos. Cuando se evalúe, se decidirá si su retirada del catálogo es definitiva”. Esa decisión, apuntan desde el ente público, se tomará en los próximos días. “Cuando se comete un error, se debe pedir disculpas, y eso es lo que RTVE decidió ayer, por la imagen que ese contenido ofreció. Hay que asumirlo. Fue un error del control editorial de RTVE”, añaden. Respecto a las declaraciones que la ministra García ha compartido a través de sus redes sociales, desde el Consejo de Administración consideran que “el ente público está en un momento muy delicado y echar gasolina no ayuda”.

Fuentes cercanas a la productora Shine Iberia aseguran este sábado a este periódico que les ”hubiera gustado que, al comentar un tema tan importante, como la salud mental, que nos preocupa y compromete a todos, la ministra se hubiera referido también al tratamiento que precisamente esta edición 12 de MasterChef hace sobre el tema. En esta edición hay un concursante (David) que sí reconoce haber tenido problemas de salud mental y se muestra agradecido al programa. [Se trata del controvertido legionario terraplanista que despertó la primera polémica de esta edición]. Desde el programa se ofrece visibilidad y empatía al respecto, tratando de concienciar a la sociedad sobre la importancia y gravedad de este tema y de la necesidad de inclusión y comprensión por parte de la sociedad”, argumentan.

“La posición de la productora al respecto es clara: visibilidad, concienciación y compromiso total en la lucha por la salud mental. MasterChef es un talent show exigente alrededor de un mundo, el de la cocina, en el que hay competitividad y exigencia. Eso es perfectamente compatible con grabaciones en entornos seguros, que incluyen un equipo psicológico a disposición de los concursantes en todo momento (el programa cuenta con un psicólogo disponible 24 horas para ellos en caso de que lo soliciten), en los que se garantizan el respeto y el bienestar emocional de todas las personas”, continúan explicando a EL PAÍS desde la productora, que prefiere no pronunciarse con respecto a la decisión de RTVE de recitar de su plataforma digital la entrega de esta semana.

Las primeras medidas para evitar que vuelva a ocurrir ya se han tomado. “Lamentamos la emisión de un contenido que no debió suceder. La dirección ha reforzado los controles internos para evitar episodios similares. RTVE reitera su compromiso con la salud mental”, señala el mensaje de la corporación. Tamara, la concursante que dejó el programa, justificó su decisión en que no se veía preparada para estar en la final: “Me siento muy frustrada y no me apetece seguir en la misma la dinámica en la que no estoy bien. Perdonadme, pero es más importante estar bien yo que decepcionaros a vosotros”.

Jordi Cruz le replicó antes de pedirle el delantal y mostrarle la puerta para que se marchara: “Yo no te haría ninguna pregunta, solo te diría ‘muy bien, ciao’. Le has quitado la oportunidad a gente”. La ministra de Sanidad aseguró en su queja al comportamiento de Cruz que primar el bienestar emocional es un acto valiente y que no debe ser interpretado como “egoísmo”. “Queremos una sociedad dopada con cafeína y ansiolíticos”, reconvino García.

El viernes, Tamara se explicó de nuevo: “No sabes cómo es realmente el juego hasta que lo juegas. Acatar órdenes no es un problema, pero enfrentar a los concursantes, rascar salseo, que se debata mi trabajo, discutir a quien quiero más, no aprender cocina… esos han sido algunos de los motivos por los que decidí irme del programa”, comentó la concursante en un vídeo que ha publicado en redes sociales al respecto de su polémica marcha.

Enésima polémica

No es la primera vez que un concursante de MasterChef abandona de forma voluntaria el concurso, al estar en desacuerdo sobre cómo se comportan con los aspirantes el jurado formado por Cruz, Samantha Vallejo-Nájera y Pepe Rodríguez. Ya lo hizo María del Monte en 2016, durante la primera edición con famosos del talent culinario de La 1. En ese momento aseguró no sentirse cómoda con el tono del programa ni con el papel de los tres expertos gastronómicos. Menos diplomática fue Saray, concursante de la octava edición con anónimos. En este caso, la aspirante renunció de forma indirecta, al presentar a los jueces un plato sin cocinar, con una perdiz muerta y sin desplumar. Inicialmente, en los días posteriores a su salida del formato en 2020, cargó en diversos medios contra los jueces, los responsables del programa e incluso algunos de sus compañeros de concurso. Lo que en principio parecía una apuesta por la diversidad y la tolerancia, al incluir por vez primera a una persona gitana y transexual en el casting, se convirtió en otra nueva queja de maltrato por parte de un concursante.

La actriz y presentadora Patricia Conde, quien también compitió en MasterChef Celebrity, fue todavía más incendiaria contra el programa en 2022, cuando declaró, como ya habían hecho antes otros antiguos participantes como Xuso Jones, que el programa boicoteaba las pruebas de algunos aspirantes. También afirmó que los jueces reaccionan en función de las órdenes que reciben por el pinganillo e insinuó que algunos participantes del formato consumieron drogas durante la grabación de esa temporada.

El reciente caso de Tamara ha resucitado el debate en torno a lo perjudicial que el concurso puede resultar en la salud mental en algunos de sus concursantes, como ocurrió con la actriz Verónica Forqué. Fue sin duda la mayor crisis que ha afrontado MasterChef en su recorrido en España. Se produjo tras el suicidio de la actriz en diciembre de 2021, pocos días después de que se terminara de emitir su muy comentada participación en el programa (grabado meses antes). Forqué abandonó justo antes de la semifinal. Pocos días después, el consejo de administración de RTVE aprobó la puesta en marcha de una auditoría interna del programa para conocer con detalle los procesos de contratación y los costes de las diferentes versiones (cuya producción ronda los 550.000 euros por capítulo). “Se trata de hacer una radiografía del programa y de un formato que a veces fuerza las situaciones para obtener un punto más de audiencia, y eso genera tensiones de guion y crea problemas a TVE”, explicaron desde el organismo de control, y aseguraron que la decisión no estaba relacionada con la muerte de Forqué.

Pero, a pesar de sus numerosos conflictos con varios de sus concursantes y de las protestas de varias figuras públicas y parte de la audiencia, RTVE ha seguido confiando en el programa de Shine Iberia, emitiendo varias ediciones cada temporada. Sigue siendo uno de sus pocos contenidos que otorga el liderazgo en los audímetros a la cadena pública.

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