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Jul
Los bazares chinos de Viveiro (Lugo, 15.231 almas) envasan pales de artículos de Halloween dos veces al año. Una, para la vispera de Difuntos. Además, para la temporada estival, entre finales de junio y principios de julio, transformó la pequeña ciudad cántabra en un portal al Averno, una escenografía necesaria para recibir voces de ultratumba y el terremoto de guitarras de las bandas internacionales que dan la ciudad al gran festival de metal de España, “el Resu”, o Fiesta de la Resurrección. Marta Samartín, sin ir más lejos, si compró en la tienda oriental una sombrilla de encaje negro digna…